Salmos Defensa de los enemigos, asaltantes y rivales

Como Defensa de los enemigos, asaltantes y rivales:
Salmos: 3; 59; 70.

SALMO 3

Tú, Señor, eres mi escudo protector

3:1 Salmo de David. Cuando huía de su hijo Absalón.
3:2 Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí!
3:3 ¡Cuántos son los que dicen de mí: "Dios ya no quiere salvarlo"! Pausa
3:4 Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza.
3:5 Invoco al Señor en alta voz y él me responde desde su santa Montaña.
3:6 Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene.
3:7 No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes.
3:8 ¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos y rompes los dientes de los malvados.
3:9 ¡En ti, Señor, está la salvación, y tu bendición sobre tu pueblo! Pausa

SALMO 59 (58)
Tú, Dios fiel, eres mi fortaleza

59:1 Del maestro de coro. "No destruyas". De David. Mictán. Cuando Saúl dio orden de vigilar su casa para matarlo.
Invocación y descripción del peligro
59:2 Líbrame de mis enemigos, Dios mío, defiéndeme de los que se levantan contra mí;
59:3 líbrame de los que hacen el mal y sálvame de los hombres sanguinarios.
59:4 Mira cómo me están acechando: los poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía ni pecado de mi parte, Señor,
59:5 sin culpa mía, se disponen para el ataque. Despierta, ven a mi encuentro y observa,
59:6 Señor de los ejércitos, Dios de Israel: levántate para castigar a las naciones, no tengas compasión de los traidores. Pausa
59:7 Vuelven al atardecer, aullando como perros, y recorren la ciudad. 59:8 Mira cómo sueltan sus lenguas, hay puñales en sus labios, y dicen: "¿Quién nos va a oír?"
Expresión de confianza en Dios
59:9 Pero tú, Señor, te ríes de ellos y te burlas de todos los paganos.
59:10 Yo miro hacia ti, fuerza mía, porque Dios es mi baluarte;
59:11 él vendrá a mi encuentro con su gracia y me hará ver la derrota de mis enemigos.
Imprecación contra los enemigos
59:12 Quítales la vida, Dios mío, y que mi pueblo no lo olvide: dispérsalos y derríbalos con tu poder, tú, Señor, que eres nuestro escudo.
59:13 Cada palabra que pronuncian es un pecado en su boca; ¡queden atrapados en su orgullo, por las blasfemias y mentiras que profieren!
59:14 Extermínalos con tu furor, extermínalos y que no existan más: así se sabrá que Dios gobierna en Israel y hasta los confines de la tierra.
59:15 Vuelven al atardecer, aullando como perros, y recorren la ciudad:
59:16 vagan en busca de comida; mientras no se sacian, siguen ladrando.
Promesa de acción de gracias
59:17 Pero yo cantaré tu poder, y celebraré tu amor de madrugada, porque tú has sido mi fortaleza y mi refugio en el peligro.
59:18 ¡Yo te cantaré, fuerza mía, porque tú eres mi baluarte, Dios de misericordia!

SALMO 70 (69)

Señor, ven pronto a socorrerme

70:1 Del maestro de coro.
De David. En memoria.
70:2 ¡Líbrame, Dios mío! ¡Señor, ven pronto a socorrerme!
70:3 Que se avergüencen y sean humilladoslos que quieren acabar con mi vida. Que retrocedan confundidos los que desean mi ruina;
70:4 que vuelvan la espalda avergonzados los que se ríen de mí.
70:5 Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que desean tu victoria: "¡Qué grande es nuestro Dios!"
70:6 Yo soy pobre y miserable: ven pronto, Dios mío; tú eres mi ayuda y mi libertador, ¡no tardes, Señor!

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